Ni esto, ni aquello

Una de las facetas del trabajo interior consiste en descubrir, en entender a fondo nuestro funcionamiento psicológico actual. Se trata de ver qué nos ha llevado a vivir encerrados en el pensamiento, esclavizados por el discurso mental que nos impone unos modos de ser y de funcionar. Es entender que lo que nos mantiene aferrados a la mente es el hecho de habernos identificado con ella. Vivimos en un estado de hipnosis permanente, sin apenas darnos cuenta. Nos hemos confundido con un parte cuando en realidad somos el todo y sufrimos las consecuencias. Y como que todo el mundo vive del mismo modo, se considera algo normal, incluso inherente a la naturaleza humana. Pero es algo adquirido, es algo que nos viene del exterior y por lo tanto puede ser soltado. Y se suelta negándolo de forma rotunda. No soy esto, no soy aquello, no soy tal persona, no soy unos modos de ser y de pensar, no soy un cuerpo, etc. Lo que queda una vez he negado todo aquello con lo que me he ido identificando a lo largo de mi vida es la identidad en sí misma, la esencia de lo que soy que da origen a todo lo que ocurre. Es necesario adquirir un hábito de meditación y dominar la gimnasia del darse cuenta para poder ir soltando y a la vez ir descubriendo la realidad que se esconde más allá de lo fenoménico, de lo relativo, de lo que tiene inicio y fin. Pues todo lo que empieza acaba y se trata de ver si somos capaces de descubrir aquello que no tiene principio y que por lo tanto tampoco tiene fin.

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