El arte de no complicarse la vida

A la mente le gusta lo complicado. Sea lo que sea, cuanto más complicado, mejor. Al vivir encerrados en un mundo mental de ideas e interpretaciones, hemos perdido el contacto con lo sencillo, lo simple, lo directo. Hemos perdido la conexión con el instante presente y eso nos lleva a un sinfín de líos y quebraderos de cabeza que apenas nos dejan espacio para disfrutar de lo que sea que estemos haciendo.

Del mismo modo, nos hemos acostumbrado a vivir saltando de una cosa a la otra, de un tema a otro, una superficialidad que muchas veces nos deja con un mal sabor de boca, con la sensación de no haber vivido del todo, de no haber aprovechado del todo lo sucedido. Así pues, resulta imprescindible recuperar la capacidad de profundizar, de sumergirse en la experiencia del momento presente, dejando de lado el discurso mental, que nos impide enfocarnos a fondo en algo y entregarnos del todo a ello. Se trata de volver a conectar con la sencillez del instante presente, sea como sea que éste se manifieste.

A la mente no le interesa el presente, en general le parece que hay poco o nada en él digno de su atención. Y eso que el presente es lo único que existe… Todo lo contrario que el pasado y el futuro. El primero no deja de ser una colección de recuerdos, muchos de ellos con una enorme carga emocional asociada (positiva o negativa) que nos llevan a buscar compulsivamente un determinado tipo de experiencias y a huir de otras. El segundo está hecho a base de imaginación, fantasías, quimeras, etc. En definitiva, contenidos mentales sobre los cuales proyectamos nuestros deseos y nuestros temores, impidiendo así que vivamos nuestros anhelos  de forma directa aquí y ahora y generando una serie de condiciones externas indispensables para vivir esa felicidad, esa libertad o ese reconocimiento que ya somos y que por lo tanto debieran ser incondicionales.

No somos la mente, ni tampoco el cuerpo. Soltemos este par de ideas que nos mantienen esclavos de lo que la mente dice o deja de decir, y recuperemos la sencillez de lo inmediato, de lo espontáneo. En la medida en que uno se atreve a vivir desde ahí, se transforma su modo de ser y de vivir sin apenas pretenderlo. Y por fin regresan la alegría y la inocencia que se perdieron en la infancia, y por fin volvemos a respirar tranquilos, en paz…

4 thoughts on “El arte de no complicarse la vida

    1. Gracias Nuria 🙂
      Así es, salir del pensamiento (darle vueltas a las cosas…), ponerse del todo en el aquí y ahora… Y a por todas!

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